Historia del maquillaje

 

El maquillaje no surge en el siglo XX, sino que viene acompañando al hombre desde la antigüedad, utilizado de diferentes maneras y con distintos elementos, pero siempre basándose en mejorar el aspecto, realzando los rasgos más lindos y escondiendo las imperfecciones. Es usado como arma de seducción, pero también formó parte de rituales indígenas, y muchos pueblos se pintaban la cara para entrar en batalla, es por esto que estuvo siempre ligado a los usos y costumbres de las sociedades.

El primer color utilizado por el hombre fue el rojo. Los primeros indicios que se encontraron, son de hace unos 140 mil años, en unos esqueletos teñidos de rojo. Por aquellos años, utilizaban lo que podían obtener a través de la naturaleza, como arcilla, tierra, flores e insectos machacados, grasa de animal, entre otras cosas. Por ejemplo una especie de lo que sería hoy un lápiz de labios se hacía con una pasta con polvos rojos, esencia de rosas y aceite de sésamo.

Desde el año 3500 a.C., en la Edad de Bronce, comienza a utilizar el khol, que es una mezcla de hollín y otros ingredientes. Era usado mayormente por las mujeres del norte de África, Oriente Medio y el sur de Asia. Con él se oscurecían los párpados y lo usaban como máscara de ojos. Originariamente se utilizaba para proteger los ojos del sol y algunas madres lo aplicaban en los ojos de los recién nacidos para fortalecerlos y que protegía del mal de ojo.

A través de los siglos, las distintas sociedades fueron utilizando diferentes elementos, colores y productos, creando estilos de estética, de acuerdo a los cánones de belleza de cada época y posición social.

En Egipto, las cortes faraónicas han pasado a la historia también por su culto a la belleza y a la cosmética. Partiendo de elementos como tinta, tierra, cenizas, plantas y flores comenzaron a maquillarse. Realzaban sus ojos con colores fuertes y vivos, como el turquesa o el azul mediante, la pulverización de piedras y minerales, los remarcaban con khol para agrandarlos y delinearlos en forma de cola de pez. Depilaban sus cejas y se las maquillaban bien negras. Para aclarar el rostro y dar color a las mejillas, usaban materiales extraídos de plantas y arbustos.

Pintaban sus labios de rojo con un tinte hecho en base a óxido de hierro y ocre que extendían con un palito o cepillo. Teñían su pelo con henna consiguiendo distintos matices. Mantenían su piel suave y tersa con cremas, aceites y baños de leche o perfumados.

maquillaje egipto cleopatraNefertiti fue quien puso de moda el color verde en los párpados y Cleopatra, recordada por sus baños en leche, fue quien reunió más secretos sobre el cuidado de la belleza.
En las tumbas egipcias se han encontrado objetos como peines de marfil, pinzas de depilar, recipientes para maquillajes, cremas, polvos, khol.

En Grecia, la cosmética vivió su momento de esplendor. Desde allí se comenzaron a difundir distintos productos de belleza y formulas de cosmética, además del culto al cuerpo. Utilizaban diferentes tipos de flores y hierbas para extraer aceites, como rosas, jazmines, tomillo, entre otros. Estos aceites perfumados se utilizaban para después del baño o para realizar masajes. Cuidaban el cabello con esmero y a partir de extractos naturales obtenían tintes. Las atenienses pintaban sus ojos con negro y azul, coloreaban sus mejillas con carmín, para los labios y las uñas se usaba un único tono. El color de la piel del rostro debía ser pálido, como signo de apasionamiento, por lo que consumían muchos cominos y usaban cerusa y albayalde, para blanquearla. Las cejas se perfilaban sin alargarlas y se depilaban con pinzas.

En el Imperio Romano, la estética era una obsesión, tanto los hombres como las mujeres se maquillaban y cuidaban su piel. A diferencia de Grecia, en el Imperio no existía un único ideal de belleza, sino que a través de las conquistas de los distintos territorios se fueron tomando influencias dispares de los distintos pueblos. Por ejemplo, luego de la conquista de los territorios germánicos de mano de Julio César, las romanas enloquecieron con los cabellos rubios y el cutis de los esclavos y comenzaron a circular ungüentos y fórmulas para cambiar el color de la piel y el cabello, en su mayoría moreno.

Su tez era pálida y resaltaban el color de las mejillas con un polvo de tiza de albayalde, y en los ojos se colocaban unas pastas compuestas de cenizas de antimonio que se usaban para oscurecer.

Fabricaban pestañas postizas tejiéndolas con seda o con pelo natural.

En Arabia, las mujeres vivían en harenes, donde pasaban largas horas embelleciéndose, dándose baños perfumados y masajes con aceites. Usaban el khol en los ojos para agrandarlos y usaban colorete y perfumes.

Durante la Edad Media, debido a las guerras y las epidemias, se vivió una época caracterizada por la austeridad. Pero resurge entre los siglos XI y XIII, durante las Cruzadas, donde se produjo un intercambio con otras culturas conociendo nuevas técnicas de cosmética que suplieron a las existentes en Europa. Durante ese período la nobleza se recluyó en sus castillos y eran los vendedores ambulantes los que les hacían llegar bálsamos, artículos de tocador y hierbas medicinales.

En el Renacimiento, los valores estéticos toman un nuevo impulso. La belleza comprende todo y la estética femenina se vuelve parte de la armonía que rodea la vida de la Italia renacentista. Es allí donde surgen las nuevas propuestas de moda, belleza y estética para influir en las cortes europeas. Las mujeres debían tener el pelo rubio, la piel blanquecina, muy pocas cejas.
Los monjes de Santa María Novella, en el siglo XVI, crean el primer gran laboratorio de productos cosméticos y medicinales.
Durante esos años surgen los primeros tratados de belleza y cosmética en Italia y Francia. Catalina de Médicis, dedico parte de su tiempo en estudiar combinaciones de cremas y ungüentos, además consiguió los mejores especialistas en perfumes de Florencia. Fue una de sus más intimas amigas quien abrió en Paris el primer centro de belleza. Desde que Catalina se instala en Paris, la ciudad se transforma en el centro europeo de la moda y la estética.

En las cortes francesas, se produce el auge del maquillaje. Entre finales del siglo XVII y durante el XVIII, las parisinas se maquillaban usando un mismo patrón: las mejillas enrojecidas con colorete, labios en forma de corazón, polvo de harina de arroz esparcidos en cara, cuello y hombros, lunares en la cara y espalda, extravagantes pelucas. Además de los polvos para la cara, usaban una crema nacarada brillante a base de azufre que provocó envenenamientos mortales.

La India es un país muy rico en materias primas para la estética, la utilización de flores, khol y polvos como el azafrán, se vienen usando allí desde hace siglos. Aún hoy, los niños pintan sus ojos con khol por sus poderes desinfectantes.

En la China, basaban sus cánones de belleza en mujeres delicadamente maquilladas, con un cutis muy bien cuidado. Usaban finos polvos de color rojo, rosa o naranja y delineaban sus ojos con tinta china utilizando unos bastoncillos. Además elaboraban cremas con pulpa de frutas, aceites de té o grasas de animales. Fabricaban perfumes con almizcle, jazmín, camelia, pachulí, entre otros. Al igual que en otros aspectos, la cosmética tiene en China una traición milenaria.

A inicios del siglo XIX, se realizó el primer intento para eliminar las arrugas. Se llamaba “esmaltado de la cara”, primero se lavaba el rostro con un líquido alcalino, después se colocaba una pasta para rellenar las arrugar y sobre eso una capa de esmalta hecha con arsénico y plomo. Duraba aproximadamente un año, y si la máscara era muy gruesa se agrietaba. No hace falta aclarar que era un método insano e incómodo.

Alrededor del 1880, surge el labial rojo. Se realizaba con manteca fresca, cera de abeja, raíces de orcaneta roja como colorante y uvas negras, con estos materiales se formaba una pomada, que no producía efectos secundarios.

Desde comienzos del siglo XX hasta la actualidad, la cosmética ha ido evolucionando y se convirtió en una de las industrias mundiales más importantes. Dedicada principalmente a la mujer, fueron surgiendo todo tipo de productos para mejorar su imagen.

A partir de los años ’20 la mujer comienza el proceso de liberación femenina, dejando las labores hogareñas y yendo a trabajar en la industria. Usaban la piel blanca, las cejas rectas o arqueadas, pintaban los ojos de color oscuro y redondeados, los labios oscuros, en granate o rojo, y pequeños en forma de corazón.

Ya en los ’30, la imagen se vuelve más elegante y glamorosa. La boca continua siendo estrecha pero más natural. Se refinan los rasgos, llevando las formas más estilizadas de los ojos, los pómulos, las cejas y los labios. Mediante la depilación se arquean y afinan las cejas, levantando los ojos. El delineado del ojo se usa muy fino y se marca la cuenca del ojo o “banana”. Pero durante la Segunda Guerra Mundial, se vuelve a los colores oscuros y tristes.

En los ’40, se empieza a moldear el rostro dando profundidad a los pómulos y las mandíbulas. El delineado del ojo es más grueso y pronunciado, con la "banana" muy marcada. A las cejas se las modela como “ala de paloma”, como utilizaba Audrey Hepburn. La boca se usa carnosa y redondeada, en tonos marrones y granate oscuro.

En la década del ’50, la mujer vuelve al hogar y se produce una renovación en el maquillaje. Se mantiene la estructura de los ’40 pero con más color. Se sigue delineando el ojo y con más rabillo, sobresaliendo por la parte exterior del ojo. El azul y el turquesa se usaban de sombras. Las cejas se usaban gruesas y en “ala de paloma”. Se usaba la imagen de señora.

Durante los ’60, la moda es marcada por la juventud, que toma la estética de los años ’20, dejando de lado la imagen de los ’50 a la cual encuentran anticuada. Se le daba mucha importancia al delineado de los ojos, en la parte superior y en la inferior, además de la máscara de pestañas para hacerlas muy exageradas, que solían ser postizas. Se usaban colores fuertes en los ojos, en tonos azules, turquesas, blanquecinos, rosas, la banana se usa muy marcada. Para los labios se usaban tonos claros, para dar una sensación más natural y suave. Hacia los finales de la década aparecen los brillos y la intensificación de los colores.

En los ‘70, el maquillaje se vuelve más natural dejando un poco de lado los colores fuertes y llamativos. Y a su vez surgen varias tendencias, generando una variedad de estilos diferentes. Se toman tendencias de la India y Nepal, basándose más en la belleza espiritual que en la física. Uno de los estilos que marcaron la época, fueron los hippies, con su pelo largo, el maquillaje muy natural, nos usaban eye-liner sino khol. Los punks tenían una estética más agresiva, pintaban sus ojos, labios y uñas, y se aclaraban la piel. Los seguidores de la música disco usaban por las noches maquillaje en exceso, con mucho brillo y color, plateados y dorados, delineaban oscuros los labios combinándolos con labiales claros, rojos o negros. La cejas eran muy finas y la piel brillante.

Continuando con algunas tendencias de los ’70, en los ‘80,  el maquillaje se vuelve más llamativo,  incrementando la paleta de colores para las sombras, usando los colores muy fuertes. Las cejas se usan gruesas y anchas, más naturales. Para crear una mirada con carácter y más dura, sombreaban el lateral del tabique. Para los ojos usaban khol, sombras fuertes con colores llamativos, estiraban y rasgaban la mirada. En los labios usan colores oscuros y mates, los delineaban en forma puntiaguda en el corazón del labio.

En los ‘90, el maquillaje se vuelve más simple, se buscan métodos sencillos y prácticos para maquillarse ya que las mujeres se vuelven más independientes y cuentan con menos tiempo.

Actualmente, la mujer busca lograr un maquillaje natural, con una sensación limpia y fresca, usando colores suaves que combinen con su tez y cabello, que favorezcan los rasgos y corrijan las imperfecciones.

 

 

 
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